Insectos como alimento y forraje: Una solución sostenible para el futuro.

El planeta enfrenta enormes desafíos debido al crecimiento poblacional y la competencia cada vez mayor por recursos escasos. Se espera que la población mundial alcance los 9 mil millones para el año 2050, y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que la producción de alimentos debe aumentar en un 70% para entonces, principalmente para alimentar a esta creciente población. El consumo y la demanda de carne se prevé que aumenten en un 72% entre el 2000 y el 2030, mientras que se proyecta una falta de 60 millones de toneladas de proteínas para el 2030 para satisfacer la demanda esperada.

Además, la producción de alimento para animales compite cada vez más por recursos (tierra, agua y fertilizantes) con la producción de alimentos para humanos y/o combustible, aumentando así la presión sobre el medio ambiente (por ejemplo, el suministro de agua, la deforestación o el declive del suelo en los países productores).

La Plataforma Internacional de Insectos para Alimento y Forraje (IPIFF) y sus miembros creen que los insectos como alimento y forraje son parte de la solución a estos desafíos.

Insectos como alimento.

Aunque los insectos ya forman parte de la dieta básica de aproximadamente 2.5 mil millones de personas en todo el mundo, varios indicadores muestran que los insectos pronto podrían convertirse en un componente ampliamente aceptado de las dietas de las sociedades occidentales, incluida Europa. Los insectos contienen niveles de nutrientes particularmente relevantes para el consumo humano, siendo especialmente ricos en proteínas, aminoácidos esenciales, ácidos grasos, vitaminas y minerales. Los insectos comestibles tienen un perfil de nutrientes bien equilibrado para responder a las necesidades dietéticas humanas.

Insectos para alimento animal.

Los puntos clave también surgen de estudios de investigación que indican que los insectos tienen una serie de características que los hacen adecuados para su uso en alimento para animales. Los insectos contribuyen con un alto contenido de proteínas mientras son ricos en otros nutrientes beneficiosos como grasas, minerales y vitaminas. Los niveles de concentración de proteínas en proteínas de insectos destinadas al alimento animal varían entre el 55% y el 75%. Los insectos se caracterizan por tener una tasa de conversión alimenticia más alta y, por lo tanto, pueden convertirse en una fuente de alimento altamente valiosa para los animales de granja (estudio de la FAO de 2013; Investigación de Ganadería de Wageningen UR, 2012). Los insectos son un componente natural de las dietas de animales como peces carnívoros, aves de corral y cerdos (por ejemplo, los insectos pueden proporcionar hasta el 70% de las necesidades dietéticas de la trucha).

La adopción de insectos como fuente de alimento y forraje presenta una oportunidad prometedora para enfrentar los desafíos de sostenibilidad alimentaria y medioambiental del futuro, ofreciendo una alternativa eficiente y sostenible para la producción de proteínas.

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