La importancia de materiales de alta calidad en la durabilidad y calidad de las instalaciones avícolas.

 

La industria avícola es una de las más destacadas en el ámbito agroalimentario. La producción eficiente, rentable y saludable de aves requiere no solo de una correcta alimentación y manejo, sino también de instalaciones adecuadas. Las jaulas, corrales y demás infraestructuras son esenciales para garantizar el bienestar de las aves y, por ende, un producto de calidad. Es en este contexto donde la elección de los materiales utilizados en las instalaciones adquiere un papel primordial.

El poder del acero inoxidable 304.

El acero inoxidable 304 es conocido por ser uno de los más resistentes a la corrosión. Este tipo de acero tiene un alto contenido de cromo y níquel, lo que le proporciona una notable resistencia a ambientes húmedos y a la oxidación, dos condiciones comunes en granjas avícolas. Elegir acero inoxidable 304 garantiza que las estructuras permanezcan intactas por mucho tiempo, minimizando costes de mantenimiento y reemplazo.

Magnelis y Sendzimir: combatiendo la corrosión.

La corrosión es uno de los principales enemigos en las granjas avícolas, especialmente en áreas donde las piezas entran en contacto con el estiércol. El acero Magnelis ha sido desarrollado precisamente para resistir este tipo de ambientes corrosivos. Su composición, enriquecida con aluminio y zinc, le otorga una protección superior al acero galvanizado convencional. Por otro lado, el acero Sendzimir, también galvanizado, proporciona una resistencia decente contra la oxidación, aunque no al nivel del Magnelis.

La evolución del acero: Recubrimientos y tratamientos

Si bien los aceros galvanizados, como Magnelis y Sendzimir, han revolucionado la resistencia al óxido en las instalaciones avícolas, la innovación no se detiene ahí. El acero recubierto de PVC combina la resistencia del metal con la protección del PVC, dando como resultado estructuras resistentes y con un entorno más amigable para las aves.

Sin embargo, es importante evitar los aceros pintados. A pesar de que la pintura pueda ofrecer una barrera inicial contra la corrosión, su durabilidad es limitada, pudiendo descascarillarse y exponer el metal subyacente.

El suelo: Una pieza clave

El suelo de las instalaciones avícolas es un elemento crítico para el bienestar de las aves. Es aquí donde los slats o rejillas de plástico de alta calidad entran en juego. Estos permiten un adecuado drenaje del estiércol y evitan el contacto directo de las aves con sus desechos. Además, si se prefiere una solución metálica, es recomendable optar por aceros recubiertos con plásticos o PVC, combinando durabilidad con confort para las aves.

Elegir materiales de alta calidad para las instalaciones avícolas no es un lujo, sino una necesidad. La inversión inicial en materiales duraderos y resistentes se traduce en ahorros a largo plazo y en una producción más eficiente. Además, garantizar el bienestar de las aves es una responsabilidad ética y comercial que se traduce en productos de mejor calidad. Es imperativo, por tanto, estar informados y elegir con sabiduría los materiales que conformarán la columna vertebral de nuestra granja avícola.

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