La cría de pollos, sin que pueda caber ninguna duda, es una de las actividades productivas más proliferas y más ancestrales que ha realizado el hombre tanto para alimentarse como para generar ingresos monetarios para sí mismo. Y es que no podría ser de otra forma, si consideramos la facilidad con la cual puede llevarla a cabo y los múltiples beneficios que recibe de ella. Prueba de su eficiencia es el sinnúmero de personas que se dedican a la crianza, ya sea como productoras, ya sea como trabajadoras propiamente dichas.

Pero una tarea como esa, que involucra interacciones con un ser vivo en particular, requiere de ciertos cuidados y controles por parte de quien se ocupa de llevarla a cabo. Así, no basta con tener bien alimentados a los pollos en cuestión, porque se necesita también que el lugar en donde se los va a criar cuente con ciertos elementos de salubridad que resultan garantía de su crecimiento correcto. De no ser de esa manera, el desarrollo de los pollos podría verse afectado en gran medida.

Por esa razón, hoy procederemos a conocer cuáles son las medidas de salubridad que toda instalación de crianza de pollos debe cumplir con eficiencia.

Salubridad en instalaciones propiamente dichas

En primer lugar de este recorrido, trabajaremos los requisitos de los espacios físicos, pues estos constituyen el nivel general de las instalaciones. De ese modo, encontramos los puntos listados a continuación:

Control de plagas: este es un apartado importantísimo, porque afecta directamente la integridad de los animales. Es necesario tener conocimiento de todas las plagas que pueden rodear las instalaciones en cuestión, y, partiendo de esa noción, se ha de tomar todas las medidas de desinfectación requeridas para mantenerlas a raya, en pro de conservar la salud de los pollos, que suelen ser bastante sensibles a cosas de esa naturaleza.

Suelo: este, como el anterior, también representa otro apartado de gran importancia. Y es que, siendo el suelo el elemento físico por el que transitarán los pollos, es menester que sea el adecuado para ellos. Es de ese modo como se recomienda que sea de concreto, pues este material es menos propenso a albergar enfermedades, y su mantenimiento resulta mucho más simple, económico y rápido que el de la mayoría de los otros materiales.

Techo: este otro apartado, por su parte, se presenta como uno que en muchas ocasiones se tiende a descuidar por creer, erróneamente, que no afecta en lo más mínimo a la salud de los pollos. Lo cierto, sin embargo, es que sí puede hacerlo, y a gran escala. Por consiguiente, se recomienda que el techo utilizado para las instalaciones cuente con aleros y caballetes de 1 metro de altura. Ello evitará que entren lluvias o ventiscas.

Salubridad en los equipos

Ahora veremos la salubridad que ha de imperar en los equipos. Estos deben estar muy bien cuidados, puesto que son los elementos a los que más se exponen los pollos en cuestión. Así pues, veamos los lineamientos que han de tener los principales:

Criadora: este equipo, siendo el que alberga a los pollos hasta que son capaces de regular su temperatura corporal, debe estar de primero, puesto que si él falla, de nada servirá que los otros hagan bien su trabajo. Así las cosas, conviene realizarle un mantenimiento periódico a cada criadora a fin de conservarla limpia y libre de todo germen o infección posible que pueda acabar con la vida del animal.

Bebederos: estos tampoco se quedan atrás. Se sabe bien que los bebederos, bien construidos, pueden ahorrarle gastos al productor. No obstante, es recomendable que la cantidad de pollos por bebedero sea, como máximo, de 80, ya que una cifra mayor acabaría por mermar su efectividad. De igual modo, han de ser desinfectados al menos dos veces por semana, y se debe hacer un control sobre su funcionamiento para detectar cualquier falla posible.

Bomba de aspersión: este equipo es particular, pues su función es directamente de ayuda a la salubridad. De esa forma, se recomienda usarla para fumigar semanalmente con una concentración de yodo del 7%. Dicha medida es más que suficiente como para reducir la carga bacteriana del ambiente.

Quemador: este también sirve para limpiar, específicamente pisos y paredes, y debe ser usado dos veces por semana.

Salubridad en el personal

Ya finalmente, nos topamos con la salubridad del personal. Este punto es sumamente importante, porque sin los encargados del proceso no tiene lugar la cría de pollos, por lo que es importante que ellos también cuiden su salud. Así pues, veamos cómo deben hacerlo:

Abstinencia de aves caseras: se recomienda mucho que el personal no tenga aves como mascotas, puesto que las mismas pueden estar infectadas. Y si bien sus gérmenes difícilmente podrían afectar al hombre, lo cierto es que podría hacerlo con total facilidad a las aves, razón por la que es conveniente no tenerlas. De modo contrario, se les ha de exigir a los trabajadores un control de vacunas muy estricto de sus mascotas.

Limpieza del calzado: el personal ha de contar con un balde en la entrada dentro del cual se deposite un producto a base de amonio cuaternario, esto es, formol al 2% o yodo al 7%, y el mismo debe ser usado para que limpien sus zapatos, ya que estos pueden recoger gran cantidad de gérmenes del suelo exterior que podrían acabar contagiando a los pollos.

Nociones de salubridad: este apartado puede parecer un poco redundante, pero la verdad es que se lo ha de mencionar. Es necesario que el personal conozca no solo sus propias medidas de salubridad, sino también las que deben tener los animales y las instalaciones, puesto que ello le permitirá atender cualquier novedad negativa que pueda encontrar en ambos, lo que ahorrará gastos y garantizará el desarrollo de los pollos.

Hemos llegado, pues, al final del recorrido. Una cosa nos es clara en este punto: cada elemento que participa en la crianza ha de estar en condiciones óptimas de salud. Por ende, seamos precavidos al momento de criar a nuestros queridos pollos, ya sea como productores, ya sea como trabajadores.