Está muy claro que la cría de pollos se ha convertido ya en una de las actividades de producción claves de la vida humana. No por nada ha logrado conservar su lugar a pesar de las innovaciones que ha traído a nosotros el mundo moderno. Y es que resulta fácil, eficiente y muy extensa en lo que se refiere a ganancias. Con esas características, resulta más que obvio por qué tantas personas siguen trabajando o invirtiendo en ella.

Sin embargo, no hay que pensar que por su simplicidad la cría de pollos es una actividad que no requiere de ningún cuidado. Hacerlo sería un error colosal, puesto que se está hablando de un trabajo en el cual los protagonistas son seres vivos. Así pues, existe un sinnúmero de factores que pueden afectarlos de manera negativa respecto a su crecimiento y a su desarrollo interno. Y ello, como es de suponer, repercute de modo directo en las ganancias que pretende obtener quien le brinda su tiempo.

Uno de los principales factores son las instalaciones, de cuya estructura depende la crianza. En consecuencia, hoy veremos por qué es importante que sean buenas si queremos alcanzar el éxito en la cría de pollos.

El papel de las instalaciones en la crianza

El papel que cumplen las instalaciones en la cría de pollos está relacionado directamente con su formación y desarrollo. Ello se debe a que representan el lugar en el que ocurren todos los diversos procesos que poco a poco van llevando al animal hasta el término adecuado de su crecimiento, los cuales se mostrará a continuación:

Su alimentación: este es el proceso clave y fundamental, desde luego. Tiene lugar dentro de las instalaciones, en donde los encargados se valen de un montón de equipos y de lineamientos cuyo propósito final es dotar a los pollos de todas las herramientas que les permitirán formarse al nivel adecuado para el proceso de sacrificio, que sucede al final. Parte de este proceso lo representan los bebederos.

Su cuidado: este otro proceso es tan fundamental como el anterior. El cuidado abarca no solo a las instalaciones, sino también a los encargados, pues son estos los seres pensantes que darán a aquellas el manejo correcto y adecuado en pro de que los pollos logren culminar su crecimiento sin que ningún factor quebrante su salud. Ejemplo de ello son las incubadoras.

Su control: este proceso, si bien parece más complejo, la verdad es que, simple y llanamente, se refiere tan solo a las directrices que se toma de los pollos a fin de tener conocimiento de cuál es su estado, de cómo han avanzado, de qué inconvenientes ha tenido su salud, etc. Aquí se incluye, desde luego, las vacunas.

Estos, pues, representan los procesos más fundamentales.

Repercusión de las instalaciones en la cría de los pollos

Tomando en cuenta los procesos mencionados con anterioridad, queda claro que las instalaciones son más que fundamentales, y que las hemos de tener en cuenta en cada momento si de verdad queremos que nuestra crianza de pollos se desarrolle de manera eficiente y adecuada, lo que eventualmente supondrá una ganancia para nosotros.

Para empezar, tenemos la alimentación. Si este proceso no es llevado a cabo de la manera correcta y necesaria, nuestros pollos jamás crecerán. Y si lo hacen será, desde luego, de modo incorrecto, y ello se traducirá en una falta de componentes necesarios para que puedan nutrir de verdad a las personas. Así pues, toda nuestra inversión, tanto de dinero como de esfuerzo y tiempo, se perderá inevitablemente.

En segundo lugar tenemos el cuidado. Si en una instalación no se cuenta con los elementos sanitarios básicos para poder proteger a los pollos, poco importará que estén bien alimentados, pues ante la menor enfermedad quedarán contagiados, y, si nuestra suerte es pésima, la población total de nuestros animales se reducirá de manera exorbitante. Y si no se reduce de inmediato, podría ocurrir al final.

Finalmente, el control y el peso. Este es un proceso que involucra equipos muy comunes, sí, aunque no por eso dejan de ser necesarios. Si nuestras instalaciones carecen de ellos, seremos incapaces de diagnosticar si el crecimiento de los pollos está teniendo lugar correctamente, de forma que podríamos acabar ilusionándonos y recibir un resultado muy catastrófico.

Lo anterior evidencia, así, que las instalaciones son imprescindibles.

Construcción y cuidado eficientes de las instalaciones

Todo lo mencionado hasta este punto ha de servirnos como argumento más que suficiente como para que cuidemos de manera milimétrica cada aspecto de nuestras instalaciones. Así las cosas, veamos cómo habremos de hacerlo:

Diseño de las instalaciones: las instalaciones no solo deben tener todos los equipos necesarios para poder funcionar, sino que también han de estar diseñadas de forma tal que protejan a los pollos. En consecuencia, nos convendrá tener pisos de concreto y techos lo suficientemente altos como para que el espacio brinde una buena cantidad de oxígeno. De la misma manera, será eficiente que cada sección de las instalaciones tenga el tamaño apropiado.

Equipos eficientes: este segundo apartado parece justificarse por sí solo sin tener que recurrir a ningún otro elemento. Los equipos de crianza de pollos son numerosos y un tanto costosos, pero valen la pena, y son un requisito sin el cual no podremos trabajar con dichos animales. Así, deberemos invertir una buena cantidad de dinero a fin de hacernos con los mejores equipos disponibles, puesto que en muchos casos el ahorro sale caro.

Controles adecuados: finalmente, vale llevar semanalmente un control de la sanidad y la seguridad tanto de los pollos como del personal, así como también de la entrada y salida de materiales y de animales. Esta periodicidad será útil al momento de diagnosticar cualquier falla que se pueda presentar en alguno de los procesos, y permitirá determinar qué camino seguir para solventarla lo antes posible.

Tomadas todas estas medidas, tendremos buenas instalaciones.

Ya en este punto nos queda más que claro que las buenas instalaciones no son solo importantes, sino ya de plano fundamentales si queremos que nuestra industria sea próspera. De tal modo, no escatimemos en gastos ni en esfuerzos, y proveamos a nuestro proyecto de las mejores que podamos construir.